[ Nota de análisis ] ONCE IA Lab · Septiembre de 2026

PISA 2025 dejó para Colombia un resultado subestimado

Datos: OCDE, PISA 2025 Results (Volume I), publicados el 8 de septiembre de 2026.

El 8 de septiembre la OCDE publicó PISA 2025: 760.000 estudiantes de 91 sistemas educativos, 33 millones de jóvenes representados. Los titulares en Colombia fueron los previsibles: puesto 63 de 91 en ciencias, 381 puntos en matemáticas, 399 en lectura, 414 en ciencias, entre 62 y 82 puntos bajo el promedio OCDE.

Esos números son ciertos. Pero la misma prueba deja un resultado del que casi no se ha hablado, y que debería pesar más en la conversación pública que el puesto en el ranking.

Cifras clave · Colombia 2025
IndicadorColombiaOCDE
Puesto en ciencias63 de 91
Perseverancia y curiosidadSobre el promedioReferencia
Variación explicada por origen socioeconómico17,4 %11,6 %
Brecha en ciencias, 25 % rico vs. 25 % pobre93 pts85 pts

[01]  El dato


PISA mide también actitudes hacia el aprendizaje. Ahí, los estudiantes colombianos reportan perseverancia y curiosidad por encima del promedio OCDE. Mientras la desconexión de los adolescentes con la escuela crece en buena parte de los países ricos, los colombianos declaran que quieren aprender.

Eso no lo produce ninguna política pública, y hoy tampoco se mide de forma sistemática ni se trabaja como objetivo. Es la variable que distingue a Colombia de sistemas con puntajes similares o mejores: los países que hoy le sacan ventaja están perdiendo el interés de sus estudiantes, algo que toma más de un ciclo en recuperarse. Colombia no tiene ese problema. Tiene, en cambio, uno de sistema (bases, acompañamiento, tiempo docente) que se resuelve más rápido.

A esto se suman dos señales de este ciclo: ciencias subió por tercer período consecutivo (414 puntos, a dos del máximo histórico de 2015), y matemáticas se mantuvo estable (−2 puntos) mientras la OCDE cayó 9 puntos, Argentina 11 y México 7.

[02]  El contexto: una caída mundial


Desde 2015, el promedio OCDE perdió 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas, algo así como año y medio y un año de escolaridad. Uno de cada cinco estudiantes OCDE tiene hoy bajo desempeño en las tres áreas, frente al 16 % en 2022. El deterioro empezó antes de la pandemia.

Colombia cayó en lectura a un ritmo similar al de la OCDE (−10 frente a −14) y en matemáticas bastante menos (−2 frente a −9); en ciencias subió mientras la OCDE se mantuvo estable. La caída en lectura es la única estadísticamente significativa para el país: 399 puntos es el peor registro desde 2006. El 55 % de los estudiantes no alcanza el nivel mínimo de competencia lectora.

[03]  Tecnología e inteligencia artificial


Esta edición evaluó por primera vez el uso de IA en el aprendizaje, con tres hallazgos relevantes para Colombia.

La distracción digital es un fenómeno mundial y Colombia está en el promedio: 25,9 % de los estudiantes reporta compañeros distraídos con dispositivos en la mayoría de las clases de ciencias, igual que el promedio OCDE. El 63,5 % usa dispositivos más de una hora diaria por ocio, el patrón que PISA asocia a peor desempeño.

El uso de IA solo mejora resultados cuando el estudiante aprendió a evaluar lo que produce. Usarla para redactar tareas se asocia a menor desempeño; usarla para aprender, con formación previa para juzgar su calidad, se asocia a mejor desempeño. Esa formación no está hoy en el currículo colombiano.

Las habilidades digitales solo rinden sobre bases de lectura y matemáticas: en la OCDE, dos de cada tres estudiantes son competentes en resolución de problemas digitales, pero solo uno de cada dos lo es y además domina las tres áreas base. Para Colombia, donde el 71 % no alcanza el mínimo en matemáticas, esto fija el orden de prioridades. La tecnología multiplica las bases que existen y expone las que faltan.

[04]  Las brechas


El promedio nacional esconde una desigualdad que merece explicarse con más detalle, porque es, en sí misma, el hallazgo más duro de PISA 2025 para Colombia.

El origen socioeconómico explica el 17,4 % de la variación en los resultados de ciencias (OCDE: 11,6 %). Es una de las cifras más altas de la región con datos comparables: solo Ecuador (20,4 %) supera a Colombia. Por debajo quedan Guatemala (17,1 %), Brasil (15,9 %), Uruguay (14,9 %), México (11,9 %), Argentina (11,8 %) y Chile (11,4 %). En casi ningún otro sistema latinoamericano evaluado el origen familiar pesa tanto sobre el desempeño escolar como en Colombia.

La otra cara de la misma moneda es la resiliencia académica: la proporción de estudiantes que, viniendo del 25 % más pobre, logra de todos modos ubicarse en el 25 % de mejor desempeño de su propio país. Es la medida de cuántos logran romper con su origen. En Colombia esa proporción es 9,2 %, frente al 11,9 % de la OCDE, y es una de las más bajas de América Latina: en Argentina (14,2 %), Chile (13,5 %), Uruguay (11,9 %), México (11,6 %) y Guatemala (10,1 %) un estudiante pobre tiene más probabilidades de superar su origen que en Colombia. Solo en Ecuador (9,1 %) esa probabilidad es menor. De los países de la región con datos comparables, Colombia es, después de Ecuador, donde nacer pobre pesa más sobre el futuro escolar.

La desigualdad dentro de Colombia es hoy un problema educativo mayor que la distancia de Colombia con el mundo desarrollado.

La magnitud de esa desigualdad se entiende mejor si se compara con la brecha internacional que tanto preocupa. La distancia en ciencias entre el 25 % de estudiantes colombianos más favorecidos y el 25 % menos favorecidos es de 93 puntos, más que los 68 puntos que separan a todo el país del promedio OCDE.

Esa desigualdad también es de recursos, no solo de resultado. Apenas el 30,6 % de los estudiantes colombianos asiste a colegios con planta docente suficiente, y la evidencia de la OCDE confirma un patrón que se repite en la mayoría de los países: la falta de personal docente se concentra más en los colegios desfavorecidos que en los de estudiantes con más recursos. En la cola alta de la distribución, solo el 1,1 % de los estudiantes colombianos alcanza los niveles 5 o 6 en alguna área (OCDE: 11,9 %). La excelencia no solo escasea, está concentrada en quienes menos la necesitan.

Si la motivación, el activo más parejo que muestra esta prueba, está más repartida que los recursos y las oportunidades, el riesgo es concreto: que la tecnología y la IA lleguen primero a los colegios que menos las necesitan y ensanchen, en vez de cerrar, la brecha que hoy separa a un estudiante rico de uno pobre dentro del mismo país.

[05]  A modo de propuesta


PISA 2025 deja una tesis concreta, no una aspiración: el interés de los estudiantes, sin guía docente, no rinde; la tecnología, sin guía docente, tampoco. La misma prueba lo demuestra con la IA: usarla para redactar tareas empeora el desempeño, usarla para aprender con formación previa para evaluar lo que produce lo mejora. El interés es la materia prima. El docente es quien la convierte en aprendizaje. La tecnología, bien guiada, multiplica ese aprendizaje. Sin el docente en el centro, la ecuación no cierra.

Esa combinación (interés más guía docente más tecnología) es la apuesta concreta para superar el rezago, y exige tres condiciones, en este orden.

  1. [01]

    Bases. Lectura y matemáticas sólidas, con prioridad en primaria. Sin ellas no hay sobre qué guiar ni qué multiplicar; la tecnología no compensa lo que la base no enseñó. Meta: bajar del 55 % el porcentaje bajo el mínimo en lectura para PISA 2029.

  2. [02]

    Guía docente frente a la tecnología, con tiempo real para ejercerla. Es el eslabón que decide si el interés rinde o se dispersa. Enseñar a evaluar lo que produce la IA, no a usarla, debería ser prioridad curricular inmediata. Y esa guía necesita horas: con el 30,6 % de colegios con planta docente suficiente, la primera función de la tecnología es liberar tiempo de planeación y calificación, no reemplazar al maestro.

  3. [03]

    Foco explícito en la desigualdad. La brecha socioeconómica (93 puntos, mayor que la distancia de Colombia con la OCDE) prueba que la combinación no llega pareja. Sin prioridad para los colegios desfavorecidos, la tecnología y la IA amplían la brecha en lugar de cerrarla.

[ Condición transversal ]

Medir el interés como activo nacional. Perseverancia, curiosidad, pertenencia y clima escolar no están hoy en ningún tablero público. Lo que no se mide no se gestiona ni se protege.

Nada de esto espera a que la infraestructura esté completa. La guía docente frente a la IA y el foco en equidad pueden empezar ya, con la tecnología disponible. Lo que sí tiene fecha de vencimiento es el interés: se sostiene con acompañamiento constante. PISA 2029 mostrará si Colombia lo convirtió en resultado o lo dejó enfriar.

[ Nota sobre las cifras ]

Las cifras de desempeño provienen del Volumen I de PISA 2025 (OCDE, 8 de septiembre de 2026). Las de actitudes, distracción digital y planta docente provienen de la nota país de Colombia, citadas por prensa nacional; conviene confirmarlas con el documento fuente antes de citarlas con decimales. Con un error estándar de 3 a 4 puntos, los cambios en matemáticas (−2) y ciencias (+3) son estadísticamente estables; la caída en lectura (−10) es significativa. El módulo de aprendizaje en el mundo digital se publica completo en mayo de 2027.